
" Decía:
- Nuestro intelecto trabaja día y noche de todos modos. En vez de dejarlo correr detrás del gorro que hace invisible o la riqueza de Aladino valdría más ocuparlo en algo útil. Imponer una dirección al pensamiento exige evidentemente cierta energía, pero no se necesita más, para un día entero, que la que se necesita para la digestión de una sola comida. Tomé pues la decisión de aprender idiomas, no sólo para impedir que mi pensamiento permaneciera ocioso, sino también para evitar que vaya a molestar a mis otras funciones con sus sueños estúpidos y con sus niñerías. Y por otra parte, el conocimiento de idiomas siempre puede servir un día u otro"
Fragmento de " Encuentros con Hombres Notables" de G.I. Gurdjieff.