
Cuando la fiesta ha terminado,
mira su cabello mientras duerme,
y su respiracion es un arroyo silencioso
deslizandose entre las piedras afiladas de la tarde.
En los vacios vasos la luz dibuja el mapa
del tiempo irreversiblemente perdido.
Y ella, que no es de el ni de nadie,
sueña, pesadamente
con otro hombre que en silencio
la observa dormir.