
Pequeñas garras que afilabas en todas las maderas.
Pasos diminutos.
Ojos, nariz, pelo, mandibula y aquella siesta interminable
guardada, hoy, en otra siesta.
Caminaras, acompañado quizas, por una ciudad
igual a los pasillos de esta casa.
Dormido, Ojos gigantes diminutos,
las raices lameran tu pelaje con su lengua tranquila.
Cantaras tu miau miau miau
sin fin.
Hermano,
Dulce Hermano mio.
no has muerto, solo has llegado a casa mas temprano.