
tu mujer, corta sus uñas, luego de salir de la ducha,
con los pechos caidos por la lactancia.
Tu barriga te hace recordar que antes no existia
y en las mil y una veces que has prometido aniquilarla.
En la TV, los anuncios de departamentos
inundan con su cancion monotona la tarde.
Piensas en tu cuerpo mojado de sudor
y el de tu primera novia, culiando por primera vez,
como gastadas maquinas, y en la ilusión hollywoodense destrozada
por tu semen.
Vuelves los ojos,
los niños corren por el patio persiguiendose
con sus juguetes rotos.
Te imaginas el culo redondo de tu vecina de veinte y tantos,
sus tetas orgullosas, su tanga con olor a sexo.
Sabes que el tiempo no ha pasado, ya se ha ido