
Cada dia, miles y miles de animales, como ellos son sacrificados, para llegar a nuestra mesa. Luego de llevar la vida mas llena de sufrimiento,que cualquiera de nosotros podria imaginar.
Prisioneros, son castrados, mutilados y azotados.
En las afueras de la ciudad, disfrazada su tortura de cautiverio feliz, es facil para sus opresores dar vuelta la cara y hacer caso omiso de la sangre y la masacre.
En esas hermosas granjas, las gallinas caminan al sol seguidas de sus polluelos muertos, las vacas dan leche al aire libre, encerradas y despojadas de sus crios, llenas de dolorozas ulceras, los cerdos caminan en grupo hacia el agua, dentro de jaulas que no les permiten girarse sobre si mismos. Todos son capaces de ver como el hermoso amanecer, surge mas alla de las murallas ,en donde creceran encerrados, sin ver otra luz que la electrica. Luego, al termino de esa placentera vida son enterrados por una familia de granjeros tristes por la partida de ese pequeño hermano, que los transporta sin agua, o comida, hacinados hasta donde son degollados, para morir en el suelo, o colgados, desangrandose, de seguro sin dolor.
Pero eso no importa, mientras el dolor de ellos este lejos nuestro. Y bueno nuestros abuelos lo hacian, ¿No?, como tambien lanzaban al agua desde buques a quienes pensaban distinto, o eran homosexuales, y quemaban brujas.
Y es que en realidad los animales no sufren, son maquinas.