
Me tienes a mí que soy imbécil,
de carbón. Yo que babeo
y que por ello soy perseguido por los niños.
Me tienes a mí que a veces canto,
orino de pie contra los muros
y tengo bolsas de papel en los bolsillos.
Me tienes a mí como a un gotero,
guardado para la ocasión,
feliz en que aparece.
Y necesitas una vez,
de vidrio y goma,
silencioso y frágil,
en la punta de sí,
cada diez años.
2 comments:
Cada diez años...
Cada diez años...
asi es no mas la cosa...
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